Regreso a Flandes

La idea de volver a Flandes me viene desde que terminé mi última Marmotte, en la cual eché de menos ese ciclismo de antes, sí, el épico, el incontrolable, el imprevisible, el que hay en las clásicas del Norte.

Este año me acompañó en la difícil empresa mi amigo Antonio Garrigós. Los dos nos pusimos manos a la obra y comenzamos una preparación encaminada a ello, porque para hacer este tipo de pruebas, con ciertas garantías, (estamos hablando de 260 Km y unas nueve o diez horas de sillín), hay que hacer muchos kilómetros, y en muy diferentes circunstancias... eso es lo que hicimos y eso es lo que hacen todas las personas que realizan este tipo de pruebas... y, aunque aquí el tiempo invertido no es lo que más cuenta, sino las vivencias y sensaciones que vas teniendo conforme realizas la prueba, lo cierto es que los kilómetros hay que hacerlos...

Llegó el momento y el jueves día 3 de Abril, nuestro siempre colaborador y amigo Julián nos llevó hasta el aeropuerto de Málaga, desde donde partimos al, para mí ya conocido, aeropuerto de Bruselas, (Zaventem). La emoción me embarga, pues no olvido que fue el Tour de Flandes la primera clásica que realicé allá por el año 2004 en compañía de otros dos amigos y ciclistas, Paco Fdez.Gamero y Juan Fran (nuestro Jean-François), muchos, muchísimos recuerdos se me venían a la cabeza de aquella primera cita...

Fui programando que entre mis objetivos no debería estar, ni estaba, el mejorar el tiempo empleado aquél año, ni otros parecidos, y sí lo serían estos dos: Primero, que la persona que iba conmigo disfrutara de aquello tanto como yo lo hice la primera vez que fui, y segundo, el intentar captar más detalles, sensaciones, vivencias, paisajes... que aumentasen mi atracción por ese otro ciclismo...

Aunque las  predicciones climatológicas no  nos acompañaban, pues "daban agua” para día de la prueba, los dos días previos lo pasamos muy bien y relajados...

Hotel, cervecitas, pizzerías... todo el entorno es muy agradable,  paseítos por aquellos carriles-bici, con semáforos para bicicletas (impensable aquí, pero realidad allí).

En fin, la noche anterior, como es debido,  preparamos los avituallamientos, ropa y demás, y... a “dormir”.

Es sábado, día 5 de Abril, a las 4 de la mañana, Antonio, como siempre madrugador,  toca diana desde el cuarto de baño. Nos preparamos y salimos para Ninove-(Meerbeke) que es donde estará situada la Meta y desde donde, a las 5:30 de la madrugada, partimos en los autobuses para Brujas –lugar de la Salida-. Está lloviendo. Poco a poco los ciclistas vamos llenando los autobuses, pensativos y observando como la lluvia comienza a caer...

Y llegamos a Brujas. Desde las 7:30 están saliendo grupos de ciclistas, salimos con algunos de ellos... ¡a toda pastilla...!. En las primeras tres horas el cuentakilómetros marca 103 Km, con su correspondiente viento y lluvia, pero lo mejor está por llegar...

Al encontrarme otra vez con los adoquines siento algo que no se puede transmitir, adoquines, barro, agua, caídas, ... un ciclismo épico, incontrolado, imprevisibles, pues los contratiempos se suceden y debes sobreponerte a ellos, si no, estás perdido... Uno de los requisitos que esta prueba exige es el encararla con mucho optimismo y sin dudas, pues los imprevistos suceden a cada momento. Los muros se suceden y estamos disfrutando de lo lindo...

 Koppenberg       Kapelmuur

Entretanto, ya estamos aquí ¡el Koppenberg!, al enfilarlo vemos como se agolpan delante de nosotros unos 150 ciclistas y detrás otros tantos intentando subir como sea. Veo como el barro y el agua hacen muy, muy difícil la subida y como una caída produce un efecto dominó casi trágico-cómico, una de las “fichas” es Antonio, yo que voy detrás intentando sortear a unos y otros, veo que no me quedará más remedio que besar el suelo y... así fue, pero bueno, nos caímos donde había que caerse, donde tantos han puesto pié a tierra y donde otros –mañana, día de la prueba de los "pros”, lo volverán a poner-. Superado el Koppenberg, uno tras otro fuimos pasando muros y llegamos a Geraardsbergen, pueblo desde donde arranca el Muur Kapelmuur o Gramont, vuelven a embargarme la emoción y los recuerdos, y la seguridad de que ya la prueba está “casi” hecha. El Gramont o Kapelmuur es precioso, es el muro más bonito, sobre todo cuando ves la capilla que lo corona, pues ahí es donde se fraguan la mayoría de los finales de esta prueba. Las emociones están a flor de piel, también me viene el recuerdo de mis dos compañeros de fatigas de aquel 2004... En fin toda esa mezcla en la cabeza y el cansancio en las piernas se juntan arriba y Antonio y yo, al coronar, nos fundimos en un abrazo de felicitación mutua, pues esto está hecho... Después, como sabéis, viene el último muro, el Bosberg, muy bonito y que ya se sube más relajado, tras el cual vienen unos falsos llanos que nos llevan a Ninove y que se nos hacen duros por el viento que no deja de soplar...

Hemos llegado. Una satisfacción enorme nos llena. Hemos hecho un Tour de Flandes de los auténticos, de los de antes, de los que se veían antes de este maldito cambio climático. Y sobre todo... ¡lo hemos disfrutado!.

Desde aquí os invito a que paséis por una experiencia de estas, la verdad es que no puedo asegurar que os guste, pues como ya dije, el “pavés” no deja indiferente a nadie, o te gusta o lo odias, pero creo que vale la pena intentarlo, y si os gusta no habrá cosa que llene más vuestra afición ciclista, y veréis como el concepto que tenéis hasta ahora del ciclismo se rompe... y si no os gusta, por lo menos podréis decir que estuvisteis allí.

Fiesta en Gramont.

Con la satisfacción del deber cumplido, al día siguiente nos desplazamos al Gramont para ver a los profesionales.

El Gramont o  Kapelmuur, es un muro adoquinado mítico, muy bonito, que arranca desde la localidad de Geraardsbergen y no tiene más de un kilómetro.

Llegamos sobre las 11:00, para coger un buen sitio. Nos situamos allí y lo primero que hacemos es colocar la bandera "del toro” para que se sepa nuestra procedencia.

Aquello es una fiesta, como aquí podría ser una romería o un día de Semana Santa.

El año pasado se dieron cita en el Gramont unas 4.000 personas, hay que tener en cuenta que estamos hablando de una distancia de no más de un kilómetro, sin contar con la gente que ya se agolpa en el mismo pueblo...

Hablando de cifras leemos en el periódico que ayer fuimos unos 18.000 los participantes que realizamos las distintas pruebas que se organizan para cicloturistas y aficionados...

El espectáculo empieza con unas carrerillas para niños que no tendrán más de 11 o 12 años, subiendo el Gramont... ¡Como sufren, como se retuercen... y que caras ponen!. El público los anima y los jalea y ruge alrededor de ellos... ¡qué día más grande para estos niños!, seguro que lo recordarán toda su vida. ¡Ah!, hay que decir que son muy pocos los que ponen pie a tierra y la mayoría (¿futuros flandiers?) consiguen superar el muro subidos en su bici.

Luego aparece un “personaje” que imita a la perfección a Heddy Merck; bicicleta, ropa, chichonera, corte de pelo, patillas y estilo encima de la bici. Hizo tres pases por el muro; la gente con él recordaba tiempos gloriosos del ciclismo belga y le gritaban ¡Eddy, ¡Eddy!, ¡Eddy!...Yo creo que había momentos en los que el publico creía que estaba viendo a Merck y el imitador creía que era Merck.

Tras dar cuenta de unas hamburguesas con sus respectivas cervecitas (que nos supieron de maravilla), hablar con un importador de vinos españoles en Bélgica, con otro que nos dice que su padre es de Málaga y otro que estuvo de vacaciones en Ronda, comienza la competición en serio.

Llegan las féminas, vienen muy rápidas, quizás porque su prueba es sólo de unos 90  Km., pero es espectacular como van...

Luego seguimos la carrera de los “pros” por la radio de los vecinos, y dos chicos holandeses nos van diciendo como viene la prueba. Aparece el helicóptero y Gerardsbergen ruge, es señal de que vienen cerca, y allí apareció el campeón belga Devolder, que además es de la región de Flandes, el público enloquece, detrás, a pocos metros viene “nuestro” Flecha, persiguiendo, con el rostro desencajado, intentando darle caza y detrás un rosario de corredores sufriendo y retorciéndose. Al final vimos en la tele que había ganado Devolder, segundo Nuyens y tercero Flecha ¡¡¡qué meritazo!!!.

En resumen, el fin de semana perfecto, nosotros con nuestro Tour de Flandes en el bolsillo y un español, por primera vez en la historia, tercero en la Ronde Van Vlaanderen.

David Gallego.

© Club Ciclista Rondeño 2001-2009
Apto. de Correos, 441  29400 - Ronda (Málaga)
Telf.:  952876663 - 952872908 Fax: 952870221




Designed By
JuanmaCortes