II Subida Nocturna a Las Palomas

 

Después de algunos intentos fallidos por una u otra razón… y como se echaba encima el invierno y las condiciones climatológicas irían a peor, algunos de los que ya asistimos el año pasado, concretamos que el día límite para que nuevamente llevásemos a cabo la que sería II Subida Nocturna a Las Palomas fuese el viernes 21 de Septiembre.

Después de realizar una improvisada comunicación, boca a boca, unos días antes y de forma algo acelerada fuimos avisando a los más allegados y a otros “grupos” ciclistas del Club.

Quizás ello, las lluvias de la mañana y el anuncio de “alerta naranja” en nuestra Comunidad por previsión de tormentas, hizo que, a las 21:45 horas, estuviéramos dispuestos en el Cruce de Zahara para realizar la subida, sólo mi esposa que, con la santa paciencia de siempre, me acompañaría en el coche, y yo.

La noche, en contra de lo previsto, se presentó apacible y agradable. La luna, que vi reflejada en el pantano, aunque no era llena, sí quiso en esta ocasión echar una mano y alumbró la subida.

Bajé la bici del coche, me calcé las zapatillas y, vestido de gala, con perneras y manga larga, después de comprobar las luces, con ritmo suave y con muy buenas sensaciones, comencé la subida…Maribel, mi esposa, me gritó una o dos veces, dándome ánimos, que no me faltaban, y a partir de ahí comenzó mi solitaria ascensión al puerto.

Si el año pasado fue la novedad de las sensaciones lo que me entusiasmó, este año era la soledad en la que pedaleaba la que marcó esos momentos.

Sin prisas pero sin pausa, a un ritmo relativamente alegre, subía pensando en que habría sido una nueva noche mágica también para otros compañeros, pero… no pudo ser.

Disfrutaba cuando los faros del coche proyectaban mi sombra alargada sobre la carretera y cuando mi esposa me abandonaba para esperarme más arriba dejándome como compañía la lucecita de mi bicicleta que hacía resaltar el fluorescente de la línea blanca de la carretera.

Me crucé con algunos coches que bajaban y otros que subían y que permanecían detrás de mí unos momentos hasta que efectivamente comprobaban que sí, que era un “loco” subiendo Las Palomas de noche.

Maribel se acercaba de vez en cuando para intentar darme algo de conversación y cuando me dejaba volvía a mi grata soledad.

Serenidad, silencio, suavidad y una temperatura excelente para la subida fueron mis acompañantes más cercanos en esta ocasión. Al igual que ocurrió el año pasado, cuando me vine a dar cuenta ya estaba arriba. Beso de mi mujer, mi paciente y eterna ayudante, y… por mi parte, el compromiso quedaba cumplido.

Por curiosidad, ya que subía solo, había puesto el cronómetro y lo paré a los 54:05 minutos, lo que era indicativo de que había hecho una cómoda subida. Arriba sí noté el fresco mientras me cambiaba de ropa, y con el móvil nos hicimos unas “pésimas” fotos para que sirvieran de recuerdo y testigo a retomar el año que viene, esperando que, con algo más de participación, podamos realizar la III Subida Nocturna a Las Palomas. No tienen más intención estas líneas que las de servir de puente entre un año y otro, para que no se pierda una iniciativa que a todo ciclista le merecerá la pena vivir, por lo menos, una vez.

Hasta el año que viene.

Paco Fdez.Gamero.

© Club Ciclista Rondeño 2001-2007
Apto. de Correos, 441  29400 - Ronda (Málaga)
Telf.:  952876663 - 952872908 Fax: 952870221




Designed By
JuanmaCortes