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Son las 21:45 horas del miércoles 13 de Junio, San Antonio de Padua. En la explanada del polideportivo cubierto, junto a los aparcamientos del Hiper-Sol se va reuniendo un grupo de ciclistas que trapichean con unos focos y linternas colocados en sus cascos y bicis. Encienden, apagan, los ponen intermitentes, charlan animadamente, se hacen fotos… y, como un invitado más, me agrego a ellos pues este es el punto de partida para hacer la excursión nocturna en bici de montaña que, desde hace algún tiempo, se ha convertido en una costumbre cuando se acerca el verano. Iniciadas por Jesús Rosado, continuadas por Paco Fdez. y Antonio Luis Pérez, ahora es “El Pilón”, grupo de amigos “beteteros”, quién tomó el testigo y organiza esta excursión como colofón a una temporada en la que se ha realizado un calendario de salidas por los carriles, caminos y veredas de la Serranía Rondeña…
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Después de poner un poco de orden y dar las últimas instrucciones, una fila de lucecitas parten hacia “la Cañada Real” iniciando un paseo ameno y distendido… charlas, risas, bromas, chistes y otras ocurrencias se oyen en el vocerío que sale del grupo.
La noche que, por cierto, se fue haciendo muy cerrada, invadió los caminos y, en el horizonte, se adivinaban sólo las siluetas de árboles y montañas como recortados en cartulina negra…
Partido Santa María, Camping el Cortijo, Puente de la Ventilla, Camino de la Parchite, vuelta al Puente de la Ventilla, cuestón “paso a nivel”, carretera de El Burgo, carril del Pilar de Coca buscando los Llanos de Aguaya y….
¡¡¡Sorpresa!!!
Rafa, Alonso y Luismi “su cuñado”, en una de las casitas que se asoman al carril, nos habían preparado algo que quizás fuese el motivo de que la excursión discurriera más rápida de lo deseado… Y lo que iba a ser un refrigerio se convirtió en un banquete que, seguro, nada tuvo que envidiar a lo que debieron ser las “Bodas de Camacho”. Ahora me explico por qué todos, cuando se nombraba “cervecita”, acelerábamos el paso… En esta ocasión la bici no fue más que la excusa para reunirnos alrededor de una mesa en la que no faltó “ni gloria”. Charlamos, reímos, bromeamos y comimos hasta no poder más. Allí el “presi” Juan José Rosado y su mano derecha para estos menesteres, el querido por todos “Rafa”, pronunciaron sus palabritas y pusieron fin a la feliz temporada de “montaña”.
Cuando dimos cuenta de las viandas que pudimos, y sosegadas el hambre y la sed, a las doce y algo de la noche, pusimos fin a la fiesta.
Pertrechados de alguna ropa de abrigo, pues la noche se presentó fresca, y de nuevo con nuestros cascos y luces nos encaminamos por el “Cerro de la Pastora” abajo, hacia “La Toma”, buscando Ronda… Y ante el asombro de los últimos coches y peatones que se recogían, el pelotón se fue desgranando conforme pasábamos por unas y otras calles oyéndose un continuo “adiós, ha sido un placer…”, “hasta mañana…”, y llegué a mi casa después de un ajetreado día que tuvo su recompensa en este buen rato que pasamos.
Felicidades a los que tuvieron la iniciativa y en especial a “Rafa”, más que aficionado, “forofo” de la bici, por su ánimo, su trabajo y su buen humor.
Hasta el año que viene.
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